La cima

 Quise agarrarme al mar, estirar los brazos, conocer el infinito. Nadar en su misterio, saber a sal. Pero el mar me respondió sentándome en  la montaña, dándome unas nube para taparme de la lluvia. Un cobijo donde sentir su infinito. Una respiración , para respirar la brisa que hace mover las alas de sus pájaros. 

Abrazándome  en sus brazos de agua revueltos en arena, me hizo  elevar los ojos hacia la cima, y me dijo: "Allí estoy yo" 


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