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Agua fría

 Después de atravesar  las aguas de tu ríos. Las calles sin nombre. Las señales sin dirección. Se cayó la vida en la que veía tu mar, en el que lloraba y reía.  Te miré como un  desconocido. Despojé a tu nombre de margaritas. El cuerpo soltó las espinas con  flores que  quedaban de tí. Aullé en aquellas noches frías, en los alaridos de la luna, en los que quise no querer.  Te encontré con los ojos, cerrando las ventanas al mar. Te fuiste, me fui .  En aquel silencio con agua fría.

La cima

  Quise agarrarme al mar, estirar los brazos, conocer el infinito. Nadar en su misterio, saber a sal. Pero el mar me respondió sentándome en  la montaña, dándome unas nube para taparme de la lluvia. Un cobijo donde sentir su infinito. Una respiración , para respirar la brisa que hace mover las alas de sus pájaros.  Abrazándome  en sus brazos de agua revueltos en arena, me hizo  elevar los ojos hacia la cima, y me dijo: "Allí estoy yo" 

Azul

Viaja despacio, en un horizonte previsible de color azul. A lo lejos la línea que separa el destino. Ese imaginario donde se proyecta la mente. Los destellos en el suelo, en una superficie que en la quietud se mueve.  Donde se respira el aire. En ese bosque invisible. La calma, La calma que dice que todo viene y pasará, en el incesante cambio. El sonido de las rocas y su despertador. Mientras sigo buscando la línea, donde el mar empieza a ser cielo , y se pierde el agua.  Pero donde sé que más allá , sigue siendo azul.

Verde

 La hoja cuando se cae del árbol, se desprende de lo que la sujeta. Se deja languidecer, como las otras hojas meciéndose en el suelo. Se acaricia con el  viento, se palidece, deja de ser su verde. Hasta que acaba como parte de la tierra que la acoge,  pintándose de marrón. Ya no es más aquella hoja, que tiembla cuando el pájaro se apoya sobre su rama para descansar, y tomar impulso. Ni aquella que brilla con el sol, ni la que dibuja el color esperanza. Se descompone sobre la tierra, donde alimenta las raíces de su árbol .