Huesos
Los huesos crecieron , se fortalecieron ante el incesante vaivén del día y la noche; donde las lluvias aligeraron el peso caído de las maletas cargadas de un equipaje ajeno. La luz del sol fue creando historias , largas frases que le acompañaron en su viaje hacia dentro; donde los sueños llegaban con la brisa, y el tiempo para vivirlo pasaba en el parpadeo del reloj. Aquella que fui, como la muñeca rusa que crece sobre sí misma , hecha con la misma cerámica, con los mismos ojos. La que se sembró en la tierra fértil y dejó regar sus flores allá donde hubo viento. Los pies recordando los pasos que había dado. Hasta llegar al punto donde estoy ahora; con el cosquilleo de siempre, con el que me movía en la cama con el pijama rosado. Aquella sobre la que reposo en el incesante cambio.