El amargo del chocolate

Recuerdo cuando te vi aquella última vez y tus ojos palpitaban y me decías que el color verde era tu preferido. Cuando era ese tiempo sin tiempo donde el reloj inventaba las horas y las estrellas eran vistas de día.

La gente me decía que aquello no era amor sino emoción y que me debía dar cuenta que entre el dulzor del chocolate se esconde el amargo. Me resistía a pensar que aquello no era otra cosa que amor en mayúsculas cuando el mundo era una sonrisa permanente y los dedos alas de mariposa. 
El reloj dejó pasar sus horas y el aire nubífero trajo las primeras tormentas en las que nuestros paraguas no tapaban de la lluvia. El frío nos caló en los huesos, el chocolate se derritió y sólo pude saborear su dulzor lamiendo las manos, se apagaron las sonrisas , se arrugaron los labios.

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