Mar abierto

 Desde esa casa el horizonte era un mar abierto, y los pies se mezclaban con tierra. 

Las nubes se diseñaban en algodones, que pintaban el cielo y el aire, en  un caramelo que expandía el pulmón.

Llevé la casa en mí, como quien lleva en su maleta sus zapatos preferidos, y transité con ella todos los paisajes del mundo. 

Desde sus ventanas  pude ver  resiliencia en la pobreza, el humo en la exhalación de una ciudad, que  agradece el oxígeno de la vida.

 Los ojos que miro, son miradas hacia otros mundos o otras murallas.

 Desde esa casa, camino abriéndome al asfalto o hacia la tierra, en un incesante abrazo a lo desconocido.

 Llevo en mí cada pedazo del mundo caminado y todos aquellos imaginados.

 Expande corazón, abre alas al mundo. Lo vivido siempre queda como lo respirado.

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