Horizontes

 Siempre voy de camino, a veces corriendo,  a veces parando entre las rocas para mirar lo que hay debajo

Entre los árboles me cobijo mientras el sol trae el picor del calor de las horas puntas y entre la arena dibujo una palabra de bienvenida en un idioma inventado.

Mientras rasco la cáscara de una naranja, miro al horizonte donde los azules siguen en los pasos blancos de las nubles hasta un infinito imaginario, y el sol tapiza de luz a los colores más oscuros.

En ese punto me quedo, con el aire suave del verano; y mis dedos afrutados en los bolsillos.

Realizo las preguntas que he guardado por tanto tiempo;  porque sé que sólo aquel horizonte me traerá un día algunas de las respuestas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El árido desierto

El abrazo frío

Todo es posible