La hoja
Si cada lagrima pudiese caer en la tierra fértil donde plantar un semilla y hacer crecer un fruto
Y se pudiese observar a la oscuridad en la negritud de su belleza.
Y si pudiera ver los espacios en vez de las formas que los rellenan.
Dejaría de ver la tristeza en las lagrimas, el miedo en la oscuridad y la angustia del vacío.
Sin vacío no hay espacio donde corre el aire, sin oscuridad la vida no se abrazaría en todo su misterio, sin lagrimas la emoción rebosaría de nuestro recipiente.
En el silencio escucho el mundo y lo libero de adjetivos. Tomo una hoja, observo sus bordes, cierro mis ojos, allí en su tacto toda la verdad posible.
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