La emoción
Era opaca, como luz de una turmalina reflejada en la pupila del ojo.
En su interior las pestañas de un tigre alargándose más allá de las capas de la superficie.
En su lomo un tacto de terciopelo.
Su brújula interior girando en torno de una órbita nublada.
En su núcleo la energía derritiéndose ante un calor encapsulado. Más allá de sí, una llanura saltando hacia otro territorio.
En sí misma se expande hacia los lados desdibujando su contorno.
Respira profundo, aguanta el aire, exhala. En la próxima respiración ya se perdió su rastro, su olor cambio, abriendo la ventanas hacia el perfume de las naranjas.
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