Hojas secas

 Observando las hojas secas acaricio el tronco de un árbol. 

Aquel que creció y regué durante meses, veo que durante hace tiempo dejó de dirigirse hacia el cielo.

Y me pregunto si un árbol crece para siempre, si sus raíces pueden llegar tan profundo para siempre nutrirse de tierra.

Abrazo el árbol como si quisiera aun disfrutar de su textura y de la calidez de su tronco encorvado.

Pero las hojas siguen cayendo, despacio, a un ritmo pausado. 

Intento mirar hacia su copa y siento como la luz opaca las seca.

De repente un temblor; el ciclo de la vida removiendo la tierra, hace caer con desgana las ultimas hojas del árbol seco.


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