Donde los ojos se aquietan
El espacio jugando con el tiempo, hacia aquel lugar donde unos ojos se aquietan en la estabilidad de la tierra.
Con sus formas redondeadas y puntiagudas, cuenta su historia sobre el encuentro con el aire, la lluvia, el sol.
Habla con la fuerza que la alza hacia el cielo.
Su ropaje verde y marrón y su sombrero inclinado se alicatan con las nubes, recibiendo los últimos rayos del día. En un contorno undívago como si le salpicase el brillo de las olas de un mar.
La montaña sin saber del pasado, presente y futuro. Se mueve con sus pasos enterrados hacia un espacio y forma impredecible.
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